Interrail: dulce introducción al caos

Después de un tiempo sin actualizar, ya era hora de volver a darle vida al blog. Almudena y yo estamos en plenos exámenes finales, pero no pasa absolutamente nada, se actualiza si hace falta o lo-que-surja -como filosofía de vida.

La idea inicial de esto, era escribir sobre nuestro viaje low cost, así que comencemos hablando de algunos aspectos que nos han surgido a nosotras a la idea de prepararlo:

  1. La compañía. Es muy importante saber si vas a viajar solo, si vas a ir con un amigo o con ochenta porque aunque a primera vista pueda parecer simple la organización, va a variar muchísimo en función del número de personas que vayáis a viajar. Te lo vas a pasar bien vayas con quien vayas, surgirán pequeños roces -SEGURÍSIMO- pero la mentalidad a la hora de viajar acompañado es que la persona o personas que te acompañan son tu familia, van a ser tu apoyo y os vais a tener que ayudar mutuamente. Si decides viajar solo, sí, da vértigo el primer viaje en el que no te acompaña nadie, pero en ese viaje vas a demostrarte a ti mismo lo que eres capaz de hacer, ver hasta qué punto eres independiente y sobre todo, acumular miles de anécdotas inverosímiles e inoportunas que contarás a tus nietos.
  2. Ser objetivo con el recorrido. Vale, a todos nos gustaría estar hoy por la mañana en París, por la tarde en Munich y terminar el día cenando Ámsterdam, de verdad que sí, que sería perfecto pero bastante difícil. Todos los viajes que he hecho me han demostrado que menos es más, nuestro plan inicial era recorrernos en un mes -20 días, más o menos- el este de Europa, es decir, queríamos ir desde Polonia hasta Croacia visitando República Checa, Austria, Eslovenia, Hungría, etc. Al igual que Madrid no es solo la Plaza Mayor, Sol, el paseo del Prado, el Retiro y la Gran Vía, en Liubliana no solo está el castillo, el puente de los dragones y la catedral de San Nicolás.  Cada ciudad tiene su encanto y verla a mata caballo en una mañana te deja mucho tiempo libre para ir a otros sitios pero, ¿de verdad estás disfrutando?. Plantear una ruta alternativa más pequeña con muchas más posibilidades, además de tener otro ritmo, va a hacer que no visites otros países o ciudades, lo que se traduce por MÁS VIAJES por hacer. EL RECORRIDO DEBE ESTAR HECHO A MEDIDA EN FUNCIÓN DE LOS DÍAS, LOS KILÓMETROS Y EL PRESUPUESTO, teniendo en cuenta el transporte y los posibles retrasos.
  3. El transporte. Nuestra primera opción fue comprar el pase InterRail –para quien no sepa lo que es– y fuera, quitarnos de problemas, sin embargo nos surgió otro: el presupuesto se nos disparaba. Por eso, tras muchas investigaciones y muchas cuentas, decidimos que la mejor opción era comprar los billetes por separado y así podríamos combinar el bus con el tren y el avión sin que el precio fuese desorbitado. Cuando viajes hay que tener en cuenta cómo vas a moverte entre los sitios, si quieres ir en coche, en tren, en avión, en barco, en autobús o en bicicleta -y no va en broma. Desde mi punto de vista, si vas a viajar en tren todo el rato -por favor, mira la red ferroviaria europea, las conexiones, los horarios, etc.-, merece la pena comprar uno de los pases, sobre todo si te mueves por los países “caros”, en caso contrario, es mejor informarse de cuánto cuestan los viajes por separado y comparar. ¡Ah! Si vais en avión, mirad los trayectos por separados, quizá sea mejor esperar tres horas en un aeropuerto que vender un riñón para pagaros el vuelo.
  4. Dormir. Partiendo de la base de que se duerme poco, se camina mucho y se corren pero que muchas juergas, partiendo de ahí, todo depende de gustos. Yo soy de las que me da bastante igual dónde dormir y dónde alojarme porque ni voy a estar en el alojamiento, ni voy a dormir mucho. Para mí, los hoteles están muy bien si viajas con papi y mami y si tu economía te lo permite, aunque donde esté un albergue juvenil, que se quite cualquier otra cosa. Tampoco es ni tanto ni tan calvo, hay hoteles y albergues, pero también un montón de alternativas intermedias como los B&B -y no me refiero a la serie de televisión-, los apartamentos para alquilar un par de días, los sofás y/o la casa de algún conocido o amigo que viva por esos lares.
  5. Infórmate antes de ir. Consulta mapas y guías, bucea por Internet, pregunta a gente que conozcas, no sé, hazte una planificación mental del viaje. Despeja tus dudas sobre los lugares que vas a visitar, interésate por las costumbres, las tradiciones, las comidas, el clima, el objetivo no es ofender a la gente, ni que vayas en pantalón corto a Noruega en invierno.
  6. Maleta vs mochila. Depende de ti, pero siempre lleva poco peso y lo imprescindible. No vas de boda, no hace falta que te emperifolles. Si por algún casual decides que tienes que llevarte el armario entero, sé consciente que vas a cargar tú todo el rato con ese peso, y que lo más seguro es que no te pongas ni la mitad de ropa que te lleves. Cuando estés a mitad del viaje, busca lavanderías, utiliza los baños de las estaciones de tren o si tu alojamiento tiene lavadora aprovéchate y lava las mudas que te lleves, cualquier ocasión es buena para lavar si no sabes dónde vas a acabar al día siguiente. Si te llevas mochila, distribuye el peso bien, llévala bien pegada al cuerpo y hazte a la idea que vas a ser un caracol, habrás sitio para la comida, la ropa, los zapatos, la cámara de fotos y mil cosas más. Como dicen en Traveler: “Es una síntesis de tu ahora, un lugar bien pensado donde sabes que lo que sobra te va a pesar y lo que te falta es porque no te puede caber, es el territorio y es el mapa”.
  7. Por cierto, el consejo aplicable para no comprar de más en el supermercado, también es aplicable a la mochila o la maleta: haz una lista de lo que necesitas, lo justo y necesario para sobrevivir, y mételo, no te excedas y tampoco te quedes corto -el punto justo acabarás sabiéndolo después de muchos viajes. Acuérdate de un botiquín de emergencia, very important. The importantest.
  8. El presupuesto. Esto es muy personal, así que ponte un tope e intenta no sobrepasarlo. El objetivo es un viaje de poco presupuesto pero muchas posibilidades, un viaje DIY. Evita los placeres de los turistas y colecciona otras experiencias que, por suerte, no se pueden comprar con dinero, piensa que ellos no las vivirán.
  9. Apréndete el decálogo de memoria y sigue los consejos de Traveler –cosas que hacen los mochileros y cosas que hacer para no aburrirse. Esto último abarca un campo muy amplio de viajes, de compañías y de situaciones.
  10. DISFRUTA. Vas a conocer a muchísimos fugaces, vas a emborracharte en otros países, vas a hacerte el mejor amigo de tus zapatillas, vas a dormir en cualquier sitio aunque haya una guerra a tu lado, vas a comer cualquier cosa que sea más o menos decente, vas a tener mil aventuras y, ante todo, te vas a divertir. No importa lo que pueda pasar, no importa tu apariencia física, no importa que hayas dormido tres horas, da igual, lo que te pierdas en ese momento no lo vas a volver a vivir, así que déjate llevar con lo que llegue y pásalo bien.

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